El CIPDH participó en el seminario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

 

“¿Por qué es tan largo el camino para encarar el pasado y por qué nada parece ser suficiente?”. A partir de estas preguntas la Directora del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH), Patricia Tappatá Valdez, reflexionó sobre los desafíos por la vigencia de los derechos humanos en la región durante el panel “Crímenes de Lesa Humanidad: Memoria, Verdad y Justicia en el Cono Sur. Presentación del Informe Temático de la CIDH: Derecho a la Verdad en las Américas”.

Tappatá Valdez consideró que esta reflexión tiene para América Latina una vibrante pero, en general, angustiosa cualidad. Esto se debe a que “es tributaria de una historia, que tiene más de cincuenta años, caracterizada por un enfrentamiento entre modelos de sociedad; y por las luchas políticas revolucionarias que buscaron el reemplazo de regímenes políticos. Las cuales tuvieron en la mayoría de nuestros países una respuesta no sólo violenta y desmedida por parte de los Estados sino acciones concertadas que constituyeron verdaderas acciones de terror de Estado”.

Luego consideró que el contexto actual es diferente. Para Tappatá Valdez la región se encuentra en un entorno esencialmente democrático. Además, valoró el progreso en la percepción social sobre la existencia de los derechos humanos y el reconocimiento extendido sobre la necesidad de respetarlos. Esto se ve reflejado en diferentes mecanismos de protección y de leyes.

Sin embargo, dio cuenta de los distintos grados de éxitos que han tenido los gobiernos. “Esto se ha debido al esfuerzo de los gobiernos y a la voluntad política que empeñaron para encarar los problemas”, afirmó Tappatá Valdez.

“¿Cual es el atributo que ha permitido que la demanda de Verdad y Justicia se haya mantenido vigente durante tantos años y siga influyendo de manera significativa en el presente?”, invitó a reflexionar. Y luego respondió que se debe, por un lado, a la profundidad de las huellas que han dejado en la sociedad los crímenes de lesa humanidad, los cuales han dejado una fractura social muy grande. Por el otro, ha mantenido vigencia por el juego virtuoso de la interacción entre actores sociales y políticos que permitió avanzar y construir respuestas siempre novedosas para las víctimas al momento de exigir a los Estados respuesta a sus demandas.

También destacó especialmente el rol de lo internacional en el camino por Verdad y Justicia. “Ha sido una variable que jugó y juega de manera permanente de los procesos de justicia en nuestras transiciones”, evaluó. Esa comunidad internacional, agregó Tappatá Valdez, primero protegió a las víctimas y, al mismo tiempo, exigió desde afuera el mejoramiento de los estándares o planteó medidas específicas para los países.