La Conferencia Internacional de Archivos y Derechos Humanos desde la óptica de sus participantes

Con una gran concurrencia y luego de tres intensas jornadas, el 16 de marzo concluyó la Conferencia Internacional de Archivos y Derechos Humanos: una agenda para el fortalecimiento democrático, en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. El relevamiento de testimonios en base a la experiencia de algunos de sus asistentes, constató la importancia de poner en agenda el rol de los archivos de derechos humanos y su directa relación con la recomposición de los sistemas democráticos y las políticas de memoria, al igual que la creciente necesidad de capacitación y profesionalización en el tratamiento, usos y acceso a este tipo de archivos.

Los talleres de trabajo de los que participaron más de ochenta personas de diferentes partes del mundo, ofrecieron una oportunidad privilegiada de reunir a especialistas y a quienes actualmente trabajan y tienen alguna vinculación con el quehacer específico de este tipo de archivos para poder intercambiar experiencias, preocupaciones e inquietudes sobre prácticas actuales en materia de archivos y derechos humanos. A continuación algunos conceptos y observaciones por parte de sus participantes:

Ángela Ballesteros Gómez (Colombia), del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) de Colombia, trabaja en el Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política de la organización. “Es una motivación el hecho de que otras personas en otros lugares estén percibiendo los mismos desafíos de protección de los archivos que se están constituyendo”, al tiempo que destacó la necesidad del nivel de acceso. “Respecto de la información de documentos que reposan en instituciones públicas, de la fuerza pública o de las instituciones militares”. Ballesteros Gómez explicó que los comienzos del banco fueron fruto del trabajo de las organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil, quienes realizaron “una tarea intuitiva y sin una formación profesional”.

Trudy Peterson Huskamp (Estados Unidos), asesora en archivos y miembro del Consejo Internacional de Archivos, quien además de integrar el panel de disertantes en la segunda conferencia abierta “Diálogo: hacia una nueva agenda de archivos y derechos humanos”, participó activamente de los talleres. “Es muy importante reunir archivistas, usuarios, abogados y activistas de derechos humanos”, dijo la especialista estadounidense. Para ella, uno de los puntos fuertes del encuentro fue la diversidad de las personas que intercambiaron experiencias. “Es una gran oportunidad para que los historiadores le digan a los archivistas: ‘no están guardando las cosas correctas’, y para que los defensores de derechos humanos puedan decirles ‘no tenemos las herramientas que deberíamos tener para realmente buscar en los archivos’”, explicó.

Ramón Alberch (España), cofundador y presidente de Archiveros sin Fronteras y otro de los disertantes invitados destacó como un hecho novedoso la renovación en la agenda en derechos humanos “que hasta hace poco estaba muy centrada en dictaduras, conflictos y transiciones políticas. Como se ha explicitado estos días los derechos humanos cada vez tienen que ver, entre otros temas, con políticas de género, con el medioambiente o con delitos económicos”.

Azun Candina (Chile), historiadora del Departamento de Ciencias Históricas y del Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile, remarcó la importancia de algunos de los conceptos que aportó en la conferencia inaugural Xavier Antich Valero, filósofo y profesor de la Universidad de Barcelona. “¿Qué es lo que tenemos que conservar y por qué? ¿Qué es un archivo de derechos humanos? ¿Existen los archivos de derechos humanos o existen los archivos, la investigación y el activismo en derechos humanos?”.

Por su parte, Gustavo Ibarra (Paraguay), director ejecutivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CONADEH) de Paraguay calificó la experiencia de los talleres cómo “muy productiva”. Allí pudo dar a conocer su experiencia en el manejo y preservación de los archivos de la organización que encabeza, en particular quería compartir los “errores cometidos” por la falta de una formación específica en archivística. Ibarra destacó como el elemento más enriquecedor del encuentro, poder intercambiar las distintas miradas de cada país.

Uno de los casos que se compartieron en los talleres fue el de la Comisión por la Memoria, Verdad y Justicia de Gral. San Martín. Laura Lagar (Argentina), vicepresidenta de la Comisión, explicó el valor de la base de datos que viene recabando su institución. “Allí figuran 300 detenidos-desaparecidos por la última dictadura cívico militar pero este no es un número final, sino que sigue abierto el registro. De hecho, se han incorporado más de un centenar en los últimos años”, aclaró. Lagar participó de la conferencia con la expectativa de conocer otras experiencias que le brinden herramientas para mejorar el trabajo de la Comisión. Consideró que fue muy rico el intercambio y coincidió en algunos de los desafíos a encarar tales como: “la necesidad de una profesionalización de lo de los archivistas; una mejor comunicación entre el archivo y la comunidad; generar redes entre organismos similares; y facilitar el acceso a los archivos”.

Diana Ortiz (Colombia), representante del Colectivo de Migrantes y Exiliados Colombianos por la Paz (MECoPa), contó que en su país está en un proceso de preparación para la puesta en marcha del Sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición que se acordó en el marco del acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. “Venimos más con la expectativa de conocer otras experiencias que nos permita organizar mejor el proceso al que estamos abocados en este momento, que es la elaboración de los informes y la participación efectiva en la comisión de esclarecimiento de la verdad”, expresó.

El valor del trabajo con archivos y su vinculación con los derechos humanos

“Los archivos son una herramienta para la investigación, para tener sustentos a la hora de divulgar las versiones de lo ocurrido en el pasado. En Colombia no es tan pasado, porque sigue ocurriendo”, afirmó Ángela Ballesteros Gómez. En los inicios del archivo donde trabaja, hace tres décadas, algunas personas dudaron de la utilidad de recopilar testimonios de la violencia política. “Hoy son claves para el trabajo de la Comisión de la Verdad que comenzará a funcionar en unos meses. Esa es la importancia. Resguardar la información para cuando sea necesaria”, concluyó.

En esta línea Azun Candina analizó el valor de los archivos. Para ella radica en la legitimación de lo sucedido. “A veces sabemos que hay cosas que han ocurrido o lo sospechamos. Pero muchas veces es en esos archivos donde encontramos las pruebas y las evidencias de lo que efectivamente pasó”, reflexionó.

Trudy Peterson Huskamp coincide con esta apreciación: “No hay mejor evidencia que la creada contemporáneamente porque no se trata sólo de un recuerdo. Un documento puede decir que un policía represor estuvo en una esquina, en una fecha y a una hora”.

Laura Lagar, por su parte, destacó la importancia primaria de este tipo de archivos, “nos permite tener la memoria y pensar en un futuro”.

En Paraguay es claro. Gustavo Ibarra afirma que en su país “el terror se escribió él mismo”. Se refiere al Archivo del Terror, un conjunto de fondos documentales elaborados por la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) donde se registraron una serie de violaciones a los derechos humanos que se cometieron no sólo en esa nación, sino en lo que se conoció como el Operativo Cóndor, es decir, una coordinación de la represión de las dictaduras del Cono Sur. Dichos documentos fueron claves para el juicio que se realizó en Argentina donde se dio por probada la existencia de este operativo.