17 de octubre – Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

(c) Nahuel Alfonso.

En 1992, la Asamblea General de la ONU declaró el 17 de octubre como el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza (Resolución 47/196). Este año toma particular relevancia por el 70 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), especialmente  en el marco de la Agenda 2030, cuyo lema es “no dejar a nadie atrás”.

La conmemoración tiene como antecedente el llamamiento del sacerdote francés Joseph Wresinski para declarar esta fecha como el Día Mundial para la Superación de la Pobreza Extrema. Wresinski, fundador y referente del movimiento internacional ATD Cuarto Mundo (Actuar Todos por la Dignidad), fue uno de los impulsores de una concepción que relaciona esta problemática directamente con los derechos humanos.

Un día como hoy pero de 1987, convocó a una movilización para reclamar políticas que promuevan la erradicación de la pobreza en la plaza parisina El Trocadero – la misma donde se había proclamado la DUDH -. Ante cien mil personas, cerró el encuentro con la colocación de una placa con la siguiente leyenda:

“Allí donde los hombres estén condenados a vivir en la miseria, se violan los derechos del hombre. Unirse para que sean respetados es un deber sagrado”.

(c) Nahuel Alfonso.

Cinco años después Naciones Unidas oficializó la fecha con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública, en especial a los distintos gobiernos del mundo. Desde entonces la ONU promociona acciones desde una concepción que entiende a la pobreza como un fenómeno multidimensional que afecta a los derechos humanos, en el que intervienen factores no sólo socioeconómicos sino también simbólicos que dan como resultado vulneraciones múltiples e interconexas de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

Este tipo de enfoque es el que contempla el Índice de Pobreza Multidimensional elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de la ONU en colaboración con la OPHI (Oxford Poverty & Human Development Initiative, Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford), cuyo informe reveló que en septiembre de 2018 1300 millones de personas en el mundo (un cuarto de la población) –de las cuales más de la mitad son menores de 18 años- viven en la pobreza. En 35 países, la mitad de la población infantil es pobre y el 83% de las personas en situación de pobreza multidimensional viven en el África Subsahariana y en el Asia Meridional.

En base a los indicadores de pobreza creciente en el mundo, Naciones Unidas elaboró el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible de su Agenda 2030:  “Fin de la pobreza”. Allí se sostiene que para lograr el objetivo de acabar con la pobreza, “el crecimiento económico debe ser inclusivo, con el fin de crear empleos sostenibles y de promover la igualdad”. Una de las metas más concretas y ambiciosas de esta Agenda es reducir a la mitad la cantidad de pobres en el mundo hacia 2030

Una mirada desestigmatizante

En diciembre de 2010, decenas de familias que vivían en la Ciudad de Buenos Aires en condiciones de pobreza extrema decidieron ocupar terrenos públicos en el barrio de Villa Soldati, en lo que se conoció como la toma del Parque Indoamericano. Un operativo policial de grandes proporciones se desplegó para desalojar el lugar y causó como resultado de la represión las muertes de Rossemary Chura Puña y Bernardo Salgueiro, además de graves lesiones a otras cinco personas. El episodio captó la atención de la opinión pública con grandes repercusiones en todos los medios de comunicación del país.

Una mirada estigmatizante de los medios de comunicación cayó sobre la población que participaba de la toma y de los vecinos de la zona. Eran descriptos como violentos y su reclamo por vivienda no aparecía en las noticias. Un joven fotógrafo, Nahuel Alfonso, quien vivía cerca del parque indoamericano, decidió retratar desde una óptica diferente la realidad de Ciudad Oculta, un asentamiento precario ubicado en el barrio porteño de Villa Lugano, cerca del parque Indoamericano.

(c) Nahuel Alfonso.

El primer paso fue fotografiar su barrio durante la navidad de ese año, días después de la toma. Luego siguió con diferentes momentos y eventos como bautismos o festejos de cumpleaños. Durante años trabajó en una producción fotográfica a la que denominó “Ciudad Oculta”, donde muestra desde una mirada intimista la vida cotidiana de una población que vive y sobrevive en una “villa miseria” (denominación con que popularmente se conoce a los barrios marginales en la Argentina) pero trabaja cada día para superar estas condiciones.

“Este trabajo fue impulsado por la ocupación de Parque indoamericano y el foco de estigmatización anclado en las villas en manos de muchos medios de comunicación. En principio fue un ensayo documental sobre la navidad de 2010 pero con el tiempo fue tomando otro color. En un momento sentí que ya había demasiadas imágenes con la misma intención narrativa. Había visto y sigo viendo mucha fotografía del periodismo que por una cuestión de inmediatez no logra profundizar o empatizar con la vida real que transcurre en las villas y mucho menos con la belleza poética que se puede apreciar sin una mirada de juicio y con un poco de calma.”, explicó Alfonso en una entrevista al Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, donde exhibió aquellas fotos en la muestra “Ciudad Oculta” (algunas de ellas acompañan este artículo).

La carencia tiene cara en estas fotos. Se materializa en personas que reivindican su dignidad y la identidad que construyen diariamente.