21 de marzo – Día internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

“… todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y están dotados de la posibilidad de contribuir constructivamente al desarrollo y al bienestar de sus sociedades. Toda doctrina de superioridad racial es científicamente falsa, moralmente condenable, socialmente injusta y peligrosa y debe rechazarse, junto con las teorías que tratan de determinar la existencia de razas humanas separadas”.

Del Informe de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia. Durban, 31 de agosto a 8 de septiembre de 2001.

 

Antecedentes: Sudáfrica y el apartheid

 

En 1966, la Asamblea General de la ONU proclamó al 21 de marzo “Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial”. Ese día pero en 1960, cuando se realizaba en las calles de Sharpeville, Sudáfrica, una manifestación pacífica en contra del apartheid, la policía disparó contra la multitud y mató a 69 personas

El término apartheid, que significa “separación” en afrikáans, refiere al sistema de segregación racial impuesto en Sudáfrica por la minoría blanca a partir de 1948. En el plano geográfico esta política se tradujo en la creación forzada de territorios reservados, los Bantustanes. La “ley de pases” era una medida impuesta por el régimen racista sudafricano que autorizaba a la policía a detener en las zonas reservadas a cualquier persona de la mayoría negra y exigirle el “pase de visita”. La ausencia del pase era considerado un delito penado con el arresto, juzgamiento y condena a prisión.

El 1° de abril de 1960, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la declaración 134, su primera medida contra Sudáfrica, en la que deplora la política y los actos de gobierno segregacionistas de la Unión Sudafricana.

 

La comunidad internacional frente a la discriminación racial

 

Hoy, la prohibición de la discriminación racial está consagrada en los principales instrumentos internacionales de derechos humanos.

En 1965, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación Racial. En 1969 entró en vigor.

En la Convención, la discriminación racial se define de manera amplia como “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública”.

En 2001, la Conferencia Mundial contra el Racismo elaboró el programa más amplio y autoritativo de lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia conexa: la Declaración y el Programa de Acción de Durban.

En palabras de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, la “Declaración de Durban” (como se conoce comúnmente) consagra “el firme compromiso de la comunidad internacional para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia en el plano nacional, regional e internacional”. Más aún, la agencia de Naciones Unidas destaca que “el hecho de haber reconocido que ningún país puede considerarse exento de racismo, que el racismo es una inquietud mundial, y que para combatirlo se debe emprender un esfuerzo universal, constituye un logro importante”.

 

Contra la discriminación por el color de la piel

El racismo, el mestizaje y la revalorización de la autoestima son los principales temas de la extensa obra de Claudia Coca, artista visual y activista política peruana. Coca, que además fue directora académica de la Escuela de Artes Visuales Corriente Alterna de Lima, define al racismo como “un problema de fondo, estructural”.

En su obra My Kingdom for a Make-up, aborda como tema lo que denomina “discriminación cromática” y la explica de la siguiente manera: “Hasta hace pocos años, el makeup o base de maquillaje de ‘color piel’, fabricado por varias marcas cosméticas en Sudamérica, tenía una paleta muy restringida, entre cuatro y seis colores. Estos colores se acercaban a los tonos más claros de piel”.

Ello constituía una forma de discriminación, sostiene la artista, que “responde a cuestiones de mercado: por un lado las usuarias que consumen el producto son más ´claras´, lo que estaría asociado al estatus social y el color de piel, y por otro lado, las usuarias de pieles más oscuras se pueden aclarar la piel usando un makeup de tono más claro. Nude, golden, early tan, honey, toast y brown son colores que se pueden encontrar en marcas cosméticas norteamericanas o europeas, cuyas paletas tienen más de 40 colores de piel”.

Coca considera que el problema de fondo responde a un ideal que rechaza las pieles oscuras: “Las sociedades colonizadas, con la idea de belleza asociada a la piel blanca, son las que no reconocen todas las pieles. El mestizaje es usado como una trampa para acercarse a la ‘blancura’ y alejarse de los orígenes indígenas de pieles oscuras”.

Claudia Coca expresó lo que busca con sus obras: “lograr que el espectador crezca, que se pueda reconocer de muchas formas: como peruano, como mestizo, como indio, como blanco y logre reforzar su autoestima a niveles étnicos, sociales”.

Ficha técnica. Artista: Claudia Coca. Título de la obra: “ My Kingdom for a Make-up”. Año: 2013 Técnica: cerámica, bandeja y mesa. Medidas: 0.95 m x 0.60 m x 0.45 m.