Comunicado

Comunicado: Rechazo a la Violencia por razones Políticas

A raíz de los hechos acontecidos en la Universidad del Valle de Utah (Estados Unidos), donde el activista político Charlie Kirk fue asesinado durante un debate público, desde el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos expresamos nuestro más enérgico repudio contra toda forma de violencia ejercida por motivaciones políticas o ideológicas.

La libertad de expresión es un derecho humano fundamental, pilar de todo orden democrático. Su defensa, tarea permanente e irrenunciable, exige garantizar que ninguna persona tema por su integridad física al manifestar sus ideas públicamente.

La Constitución Nacional de la República Argentina garantiza la libertad de expresión y esta protección se ve reforzada por la jerarquía constitucional otorgada a los principales tratados internacionales de derechos humanos. En este marco, la Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 19), la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 13) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículos 18 y 19) reconocen expresamente el derecho de toda persona a la libertad de expresión, entendido como la facultad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin limitación de fronteras y por cualquier medio de expresión. Asimismo, el artículo 18 del Pacto garantiza la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, incluyendo la libertad de manifestar creencias en forma individual o colectiva, tanto en público como en privado. 

El asesinato de Charlie Kirk constituye un precedente alarmante y demuestra cómo la ausencia de diálogo puede abrir paso a hechos violentos motivados por diferencias políticas. En un contexto de creciente polarización, las circunstancias nos exigen reafirmar nuestro compromiso con los valores democráticos y con la vigencia plena de los derechos humanos.

La tolerancia y el respeto son los pilares de la convivencia pacífica en toda sociedad libre. Las diferencias ideológicas, por más profundas que sean, deben dirimirse siempre en el marco del respeto mutuo y el debate democrático, nunca mediante la violencia.

Gracias por compartirlo