Maternidad subrogada: debates, riesgos y desafíos desde una perspectiva de derechos humanos
Entrevista realizada conjuntamente por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos y Mujeres en Derecho a Ana Belén Mármora
En esta oportunidad, Ana Belén Mármora, abogada, periodista, diplomada en Derechos Humanos y directora del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH-UNESCO), dialogó con Mujeres en Derecho para reflexionar sobre la maternidad subrogada, una práctica que ha adquirido creciente visibilidad a nivel internacional y que plantea importantes debates en materia de derechos humanos, dignidad humana, protección de las mujeres y derechos de niños y niñas.
Durante la entrevista, Ana Belén abordó las distintas modalidades de maternidad subrogada, los riesgos que puede implicar para las mujeres gestantes y para los niños nacidos mediante estas prácticas, las tendencias regulatorias existentes en distintos países y los desafíos que plantea desde una perspectiva jurídica y de derechos humanos.
¿Qué entendemos por maternidad subrogada?
A modo de introducción, Ana Belén explicó que la maternidad subrogada consiste en una práctica mediante la cual una mujer gesta un hijo para otra persona o pareja. Según señaló, en estos procesos intervienen, por un lado, la mujer gestante o madre sustituta y, por otro, los denominados progenitores comitentes, es decir, quienes recurren a esta práctica con la intención de asumir posteriormente la crianza del niño.
Asimismo, destacó que existen distintas modalidades de maternidad subrogada. Entre ellas mencionó la subrogación tradicional, en la que la mujer gestante aporta su propio óvulo, y la subrogación gestacional, en la que la mujer lleva adelante el embarazo sin aportar material genético propio, ya que el embrión es generado mediante gametos de otras personas.
La entrevistada también señaló que suele distinguirse entre maternidad subrogada altruista y maternidad subrogada comercial. Sin embargo, sostuvo que en la práctica esta diferenciación resulta cada vez más difusa debido a la existencia de distintos mecanismos de compensación económica e intermediación.
Los riesgos asociados a la maternidad subrogada
Uno de los principales ejes de la conversación estuvo centrado en los riesgos que esta práctica puede generar para las personas involucradas.
En relación con las mujeres gestantes, Ana Belén señaló la existencia de posibles situaciones de explotación económica, especialmente cuando intervienen agencias, intermediarios o contextos de vulnerabilidad social. También hizo referencia a las consecuencias psicológicas y emocionales que pueden derivarse de la separación entre la mujer y el niño luego del nacimiento.
Según explicó, algunas organizaciones que participan en estos procesos incluso ofrecen mecanismos destinados a facilitar el desapego posterior al parto, lo que, a su juicio, pone de manifiesto la existencia de un impacto emocional significativo para las mujeres involucradas.
Del mismo modo, mencionó posibles riesgos físicos asociados al embarazo y al parto, así como situaciones que podrían vincularse con formas de violencia reproductiva u obstétrica.
La entrevistada sostuvo además que los riesgos no se limitan a las mujeres gestantes, sino que también alcanzan a los niños nacidos mediante estas prácticas y a las personas que recurren a ellas, involucrando aspectos vinculados con la salud, la identidad, el bienestar psicológico y las relaciones familiares.
Los distintos modelos regulatorios en el mundo
Consultada sobre las respuestas adoptadas por distintos países frente a esta problemática, Ana Belén explicó que actualmente existen tres grandes modelos regulatorios.
El primero corresponde a aquellos Estados que han optado por la prohibición expresa de la maternidad subrogada. Según indicó, algunos países europeos han avanzado en esta dirección, considerando que los riesgos asociados a la práctica justifican su prohibición.
El segundo modelo comprende a los países que regulan la maternidad subrogada y establecen condiciones específicas para su realización, generalmente limitándola a modalidades consideradas altruistas.
Por último, señaló que existe un tercer grupo de países que carece de una regulación específica, situación que genera zonas de incertidumbre jurídica y permite una expansión progresiva de la práctica.
Durante la entrevista, sostuvo que la ausencia de regulaciones claras ha favorecido el crecimiento de un mercado internacional vinculado a la maternidad subrogada. En este sentido, hizo referencia a estimaciones internacionales que proyectan un crecimiento significativo de esta actividad durante los próximos años.
La cosificación de niños y niñas como preocupación central
Otro de los aspectos abordados fue la posibilidad de que la maternidad subrogada conduzca a formas de cosificación de los niños.
Para ilustrar esta preocupación, Ana Belén hizo referencia a un caso judicial reciente ocurrido en la provincia de Córdoba, en el que una pareja extranjera desistió de asumir la responsabilidad parental respecto de un niño nacido mediante un proceso de subrogación.
Según explicó, la situación derivó en una declaración judicial de adoptabilidad y abrió un intenso debate acerca de los límites éticos y jurídicos de estas prácticas.
A partir de este ejemplo, sostuvo que existe el riesgo de que los niños sean percibidos como objetos de acuerdos privados o expectativas previamente definidas, en lugar de ser reconocidos como sujetos plenos de derechos.
En ese sentido, destacó la importancia de preservar principios fundamentales como la dignidad humana, el derecho a la identidad y el reconocimiento de toda persona como un fin en sí misma.
Maternidad subrogada y trata de personas
A lo largo de la conversación también se abordó la relación entre la maternidad subrogada y las nuevas formas de explotación de personas.
Ana Belén señaló que diversos especialistas han comenzado a analizar esta práctica en el marco de debates más amplios vinculados con las nuevas modalidades de trata y explotación.
Según explicó, los procesos de maternidad subrogada suelen involucrar actores ubicados en contextos económicos y sociales muy diferentes, donde personas con mayores recursos recurren a mujeres que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
A su juicio, esta desigualdad estructural, sumada a la intervención de agencias y otros intermediarios, exige prestar especial atención a las condiciones en las que se desarrollan estos acuerdos y a las posibles afectaciones de derechos que pueden producirse.
Asimismo, advirtió sobre la necesidad de fortalecer mecanismos de protección y acompañamiento para las mujeres involucradas, especialmente aquellas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad económica o social.
Acompañamiento, maternidad vulnerable y alternativas de protección
Hacia el final de la entrevista, Ana Belén puso el foco en la necesidad de acompañar a las mujeres que se encuentran inmersas en contextos de maternidad vulnerable.
Según sostuvo, resulta fundamental desarrollar políticas públicas que promuevan oportunidades laborales, redes de apoyo y mecanismos efectivos de contención que permitan evitar que situaciones de necesidad conduzcan a decisiones tomadas en contextos de extrema vulnerabilidad.
Asimismo, destacó la importancia de fortalecer alternativas que permitan garantizar el derecho de niños, niñas y adolescentes a crecer en una familia.
En este punto, hizo referencia al instituto de la adopción como una herramienta que merece mayor visibilidad y promoción social, destacando que el centro de este sistema debe ser siempre la protección integral de los derechos de los niños.
Una reflexión sobre la dignidad humana y los derechos fundamentales
Como reflexión final, Ana Belén sostuvo que los debates en torno a la maternidad subrogada obligan a repensar cuestiones centrales vinculadas con la dignidad humana, la protección de la infancia y los límites éticos de determinadas prácticas.
Según expresó, cualquier análisis sobre esta problemática debe colocar en el centro a las personas involucradas y priorizar la protección efectiva de sus derechos.
Desde esta perspectiva, consideró que la promoción de una cultura basada en el respeto por la dignidad humana, la protección de las mujeres en situación de vulnerabilidad y la defensa de los derechos de niños y niñas constituye un desafío fundamental para las sociedades contemporáneas y para las políticas públicas orientadas a la promoción de los derechos humanos.