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Desenkadená

Monumento
Monumento
Tema: Esclavitud

Dirección

Parke Lucha pa Libertat, Rif.

País

Curazao

Ciudad

Willemstad

Continente

América

Tema: Esclavitud

Objeto de memoria

Conmemorar a las personas esclavizadas que fueron asesinadas durante la rebelión de 1795 en la isla de Curazao y recordar la lucha por la abolición de la esclavitud.


Nombre conocido

Desenkadená

Acceso al público

Libre


Descripción del lugar

En la costa de la ciudad de Willemstad, la capital de la isla de Curazao, se sitúa el monumento Desenkadená (romper las cadenas) que conmemora la lucha contra la esclavitud durante el siglo XVIII. En la entrada del sitio se encuentra una placa con la inscripción “Parque de la lucha por la libertad” y a su lado están listados los nombres de los líderes de la rebelión de esclavos de 1795, asesinados en ese sitio por el Gobierno colonial de Curazao. 

El monumento está conformado por tres estatuas de bronce que representan a una mujer y un hombre encadenados y, en el medio de ellos, otro hombre sostiene un martillo en lo alto para romper la cadena que los mantiene prisioneros. La escena simboliza la lucha del esclavo Tula, quien encabezó la rebelión de 1795 en Curazao para abolir la esclavitud. Al lado del monumento, una placa con la frase “Al fin libre” escrita en inglés y holandés, y la fecha 3/10/1795, recuerda a Tula y el día en que fue ejecutado. 

Frente al monumento, se encuentra una estatua que representa un brazo extendido sosteniendo en lo alto una cadena rota, que simboliza la libertad y la abolición de la esclavitud. En otros sitios de la costa de Curazao hay réplicas de esta estatua para rememorar el período de la esclavitud en la isla. 

Cada 17 de agosto se organizan en el monumento Desenkadená actos para conmemorar la lucha contra la esclavitud, en los que participan funcionarios del Gobierno de Curazao.

Entre 1633 y 1636, Holanda conquistó las islas centroamericanas Curazao, Aruba y Bonaire, situadas en el mar del Caribe. Las tres islas, que formaron parte de las Antillas Neerlandesas, estaban ubicadas en un lugar estratégico para el comercio con España y los Estados Unidos. Durante los siguientes siglos, el desarrollo económico de Curazao se basó principalmente en el comercio, tanto legal como ilegal, de productos y personas esclavizadas traídas desde el continente africano. La mayor parte de los esclavos eran trasladados a España o a otras colonias del Caribe, y una menor proporción eran empleados en las haciendas de Curazao que se dedicaban a la cría de ganado y a la industria maderera.

La población esclava de Curazao era menor en comparación con otros países del Caribe, debido a que la principal actividad económica en la isla era el comercio, mientras que en la mayoría de las islas del Caribe se producía a gran escala en las plantaciones. Las personas esclavizadas vivían en condiciones inhumanas y estaban oprimidas económica, cultural y racialmente. Durante los años 1716, 1750 y 1774 se desencadenaron rebeliones esclavas en Curazao que fueron brutalmente reprimidas.

En el marco de la Revolución francesa, a fines de 1794, Holanda fue conquistada por las tropas francesas que proclamaron en el territorio holandés a la República Bátava, un estado tributario de Francia que funcionó hasta su disolución en 1806. Por otra parte, en 1791 se desencadenó la revolución de la Independencia haitiana, que culminó con la abolición de la esclavitud en 1804. Estas noticias llegaron a Curazao a través de los buques que desembarcaban en las costas de la isla. 

El 17 de agosto de 1795 se inició una rebelión en la plantación Knip, cuando un grupo de cuarenta a cincuenta esclavos que habían sido castigados comenzaron una marcha liderada por Tula hacia Willemstad, la capital de la isla, para quejarse ante las autoridades coloniales. Durante los primeros dos días de la huelga, se unieron cerca de dos mil esclavos a la rebelión, que pronto se convirtió en un movimiento revolucionario en toda la isla liderado por Louis Mercier, Bastian Karpata y Tula. Luego de un mes, las tropas del Gobierno colonial controlaron la rebelión y ejecutaron a decenas de esclavos. Los líderes de la revuelta fueron torturados y asesinados públicamente el 3 de octubre. Según los testimonios que quedaron de esa época, Tula  afirmaba que la rebelión era un derecho de los esclavos debido al maltrato y a los abusos a los que eran sometidos, evidenciando su conocimiento sobre las revoluciones francesa y haitiana. 

Luego de la rebelión, el Gobierno de Holanda investigó al sistema esclavista en sus colonias y formuló algunas reglamentaciones para las personas esclavizadas, como el derecho a no trabajar los domingos, a adquirir ropa y comida, y redujo los castigos. Sin embargo, el régimen esclavista continuó en Curazao hasta que en 1863 la esclavitud fue abolida definitivamente en todas las colonias holandesas.

En 1984, el Gobierno de Curazao designó oficialmente al 17 de agosto como el “Día de la lucha por la libertad” para conmemorar la lucha contra la esclavitud. Posteriormente, se propuso el proyecto de diseñar un monumento oficial para recordar a los líderes de la rebelión de 1795. 

La construcción del monumento fue encargada al artista visual Nel Simon, oriundo de Curazao y especializado en el diseño de esculturas vinculadas con la cultura africana. El monumento Desenkadená fue inspirado en los ideales de la rebelión de 1795: libertad, poder y dignidad. Está compuesto por tres figuras: dos hombres y una mujer que simbolizan a los líderes de la rebelión; la figura del medio representa a Tula, quien sostiene un martillo para romper las cadenas que los mantienen prisioneros. Nel Simon construyó el monumento en los Países Bajos entre los años 1996 y 1998, y posteriormente fue trasladado en 1998 a la costa sur de la ciudad de Willemstad en Curazao, para ubicarlo en el sitio en donde fue ejecutado Tula. En 2010, el espacio fue reconocido por la UNESCO como sitio para la paz y la cultura.

Cada 17 de agosto, en el monumento se organizan actos para conmemorar la lucha contra la esclavitud, en los que participan funcionarios del Gobierno de Curazao. Por otra parte, las organizaciones Plataforma Sklabitut, Herensha di Sklabitut y la Fundación Nacional de Gestión de la Memoria Arqueológica y Antropológica (NAAM) desarrollan actos y conmemoraciones cada 3 de octubre para recordar a los líderes de la rebelión de 1795.  

En 2007 se estableció el Museo de Tula en una casa de campo situada en la plantación Knip, en donde comenzó la rebelión de 1795. Allí se exponen cuadros, estatuas, objetos, herramientas de trabajo y artefactos de la época de la esclavitud, que recrean la vida en la plantación desde el punto de vista de los esclavos. El museo brinda la posibilidad a los visitantes de conocer la historia de Tula y de los esclavos; también se organizan recorridos guiados por los alrededores. 

En el año 2009, el Gobierno de Curazao proclamó oficialmente a Tula como héroe nacional. 

En 2013, con motivo del 150 aniversario de la abolición de la esclavitud, la Casa de la Moneda de los Países Bajos acuñó una moneda conmemorativa, que en su reverso muestra la imagen del monumento Desenkadená.