Estimados/as,

El próximo 10 de enero termina mi mandato al frente del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos, CIPDH-Unesco. Han sido cuatro años de trabajo intenso para desarrollar y afirmar una institución que tenía poco tiempo de existencia y un potencial enorme.

Trazamos un camino y diversas estrategias para que el Centro ofreciera a la comunidad internacional ideas y propuestas para los temas contemporáneos de derechos humanos más acuciantes y, a su vez, recoja nuevos aprendizajes y prácticas ante formatos y realidades cada vez más desafiantes que demandan conocimiento y metodologías nuevas.

Así, partimos del reconocimiento internacional de los logros de Argentina en materia de derechos humanos, sus prácticas de la sociedad civil y las políticas de Estado para enfrentar el pasado luego de la recuperación de la democracia y en las décadas posteriores y, a partir de ahí, proyectamos nuevas propuestas.

El objetivo era promover un debate amplio y plural, estimular el pensamiento sobre nuevas realidades y afirmar los avances centrales de la comunidad internacional con herramientas específicas que, están conectadas, pero que van más allá de los discursos y proclamas. El propósito era contribuir eficazmente a la capacidad de los gobiernos, los líderes y las organizaciones de la sociedad civil para responder eficazmente a las violaciones de derechos.

Trabajamos con ciudades y gobiernos locales, con estudiantes, universidades e instituciones internacionales, con gobiernos de otros países e instituciones nacionales de derechos humanos. Con ellos estudiamos las percepciones dominantes en torno al ideal de los derechos humanos y promovimos el aprendizaje entre pares en cursos y talleres. Tuvimos el privilegio de reunir a los expertos más destacados de la disciplina en el país y en el exterior. Ellos contribuyeron con su conocimiento en los Cursos Internacionales de Derechos Humanos, fueron jurados de nuestros Concursos de Simulación de Audiencias y del Premio a políticas que promueven la igualdad, acompañaron la revisión y el estudio de los sitios de memoria en todo el mundo y pensaron con nosotros nuevos caminos para explorar la memoria de los pueblos.

A quienes participaron en este camino de trabajo comprometido y de alta calidad desde el equipo de trabajo, la sede central y la oficina regional de la UNESCO en Montevideo, así como a los asesores externos y colaboradores de las múltiples instituciones con las que nos asociamos: ¡muchas gracias por ser parte! Les agradezco a todos/as y a cada uno/a de ustedes por su apoyo, aportes y acompañamiento. Sin duda volveremos a encontrarnos en otras iniciativas genuinas de defensa de los derechos humanos.

Mi agradecimiento especial a quienes me nombraron en 2017. Fue un honor liderar y desarrollar una institución como el CIPDH. También quiero agradecer a los muchos funcionarios que en diversas agencias públicas honraron su lugar escuchando y contribuyendo de manera comprometida y creativa para hacer posible nuestro trabajo a nivel nacional e internacional.

Dedicaré los próximos meses a mi tarea en el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes creado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos-OEA y el Estado Plurinacional de Bolivia, del que soy parte.

Les dejo un gran abrazo y gracias por todo,

Patricia Tappatá Valdez