La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de marzo Día para la Discriminación Cero que llama a promover y celebrar el derecho de cada persona a vivir con dignidad.

La discriminación -en todas sus formas y expresiones posibles- es una violación y abuso a los derechos humanos. Relacionada con la intolerancia, afecta a millones de personas cada día, se produce cuando se trata a algunas personas de forma menos favorable que a otras en una situación comparable sólo porque pertenecen, o se percibe que pertenecen, a un determinado grupo o categoría.

Las personas pueden ser discriminadas por su estado civil, relación de pareja, orientación sexual, identidad de género, edad, religión, lugar de procedencia, condición social, opiniones, raza, discapacidad, origen étnico, condición de migrante, lengua, condición médica o cualquier otro motivo.

Una sociedad en la que se permite o tolera la discriminación es una sociedad en la que se priva a las personas de ejercer libremente su potencial para sí mismas y para la sociedad.

Es preciso resaltar que los principios de igualdad y no discriminación se recogen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (artículo 1), por lo que los Estados están obligados a proteger a las distintas minorías y grupos vulnerables de la desigualdad de trato y en el artículo 2 que reza que “Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna”.