“La juventud encabeza la lucha para construir un futuro mejor para todos. La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto que es apremiante lograr el tipo de cambio transformacional al que aspira la juventud, y esta ha de ser asociada de pleno derecho en ese esfuerzo”, expresa António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas en su mensaje para el Día Internacional de la Juventud de este año.

En 1999, la Asamblea General de la ONU declaró el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud, siguiendo las recomendaciones de la Conferencia Mundial de Ministros de la Juventud, celebrada en Lisboa, Portugal, del 8 al 12 de agosto de 1998, con el objetivo de llamar la atención de la comunidad internacional sobre los problemas de la juventud y para ayudar a desarrollar el potencial de los jóvenes como socios de la sociedad actual.

Existen algunos temas básicos de preocupación en la esfera de la juventud: participación, desarrollo y paz, a los que se agregan salud, educación, alimentación y trabajo, derivados de la situación que atraviesa el mundo por la pandemia. Al respecto se expresó la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, con motivo de esta fecha: “La juventud puede ser un periodo brillante, marcado por los encuentros, los primeros compromisos y los nuevos horizontes, pero también puede ser una edad inestable y vulnerable. La crisis de la pandemia fue un duro recordatorio de esa realidad. Según la Organización Internacional del Trabajo, los jóvenes han sido los más afectados por la pérdida de puestos de trabajo después de las mujeres, pues su tasa de empleo disminuyó en un 8,7% en 2020, mientras que en el caso de los mayores de 24 años esa disminución fue del 3,7%. Tanto en el ámbito de la salud mental como en el de la educación, la crisis de la COVID-19 ha sido una crisis de la juventud y sus repercusiones amenazan con prolongarse durante muchos años. Por consiguiente, tenemos la responsabilidad de actuar en favor de estos jóvenes, que llevan en su interior el futuro del mundo”.