Desde 2002, cada 12 de junio se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. La comunidad internacional, además, en 2015 adoptó los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con un renovado compromiso para acabar con este grave problema mundial. Pero si bien el número de niños y niñas en situación de trabajo infantil ha disminuido en 94 millones desde 2000, la tasa de reducción se desaceleró en dos tercios en los últimos años. En la actualidad, uno de cada 10 están comprometidos. Son 152 millones —64 millones de niñas y 88 millones de niños— en situación de trabajo infantil.

El trabajo infantil, prohibido en el derecho internacional, comprende tres categorías. Uno con las formas peores: esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas, reclutamiento forzoso de niños y niñas para conflictos armados, prostitución, pornografía, y otras actividades ilícitas. Otro con los trabajos realizados por niños o niñas que no alcanzan la edad mínima especificada según la legislación nacional, de acuerdo con normas internacionalmente aceptadas, que impida la educación y el pleno desarrollo del niño/a. Y el tercero lo integran las situaciones en las que un trabajo pone en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño/a, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, denominado trabajo peligroso.

Este 12 de junio es especial, ya que la ONU declaró a 2021 como Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, bajo el liderazgo de la OIT. Y esta agencia de la ONU abocada a políticas sobre el trabajo organiza para la fecha una mesa redonda virtual de alto nivel sobre la importancia de proteger a los niños del trabajo infantil en los programas de respuesta y recuperación del COVID-19 y en el marco de la meta 8.7 de los ODS, que reclama “adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de seres humanos, y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, para 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas”.