El 15 de junio de cada año se celebra el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, desde que en 2011 la ONU lo dispuso con el objetivo de poner en evidencia y denunciar el maltrato, abuso y sufrimientos a los cuales son sometidos muchos ancianos y ancianas en distintas partes del mundo. Naciones Unidas define el maltrato de personas mayores como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos e incluye el maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; la violencia por razones económicas o materiales; el abandono; la negligencia; y el menoscabo grave de dignidad y la falta de respeto”.

Este es, sin dudas, un gran problema de salud pública. Según investigaciones y estadísticas oficiales realizadas en 28 países de diferentes regiones del mundo durante el año 2017, el 15,7% de las personas de 60 años o más fueron objeto de alguna forma de maltrato. E inclusive se contempla que ese porcentaje represente una subestimación, debido a que solamente se denuncia uno de cada 24 casos de maltrato a personas mayores, generalmente porque las víctimas tienen miedo de notificar el maltrato a sus familiares, amigos o a las autoridades.

No es menor el dato de que el número de personas de 60 años o más aumentará considerablemente en los próximos años, estimándose que en 2030 alcance los 1,4 mil millones, superando incluso a la juventud a nivel mundial. Estos números acentúan la preocupación sobre el problema, que necesitará una respuesta mundial centrada en la protección de los derechos de las personas de edad, sin descuidar que las formas de definir, detectar y resolver la problemática tienen que enmarcarse en cada contexto cultural.