“La democracia es un ideal universalmente reconocido y un objetivo basado en valores comunes compartidos por los pueblos que componen la comunidad mundial, cualesquiera sean sus diferencias culturales, políticas, sociales y económicas. Así pues, es un derecho fundamental del ciudadano, que debe ejercer en condiciones de libertad, igualdad, transparencia y responsabilidad, con el debido respeto a la pluralidad de opiniones y en interés de la comunidad. La democracia es tanto un ideal que se ha de tratar de alcanzar como un modo de gobierno que se ha de aplicar conforme a modalidades que reflejan la diversidad de experiencias y de particularidades culturales, sin derogar principios, normas y reglas internacionalmente admitidos. Así pues, es un estado o una condición constantemente perfeccionado y siempre mejorable, cuya evolución depende de diversos factores políticos, sociales, económicos y culturales”. De la Declaración Universal de Democracia.

En 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas sancionó la Resolución 62/7, por la cual decidió designar al 15 de septiembre de cada año como “Día Internacional de la Democracia”. Celebrada a partir de 2008, esta efeméride es una oportunidad para reivindicar a la democracia como uno de los pilares esenciales en la comunidad internacional.

La fecha rememora aquel 15 de septiembre de 1997 en que la Unión Interparlamentaria adoptó la Declaración Universal de Democracia después de las sucesivas Conferencias Internacionales sobre Democracias Nuevas y Restauradas desarrolladas a partir de 1988 por iniciativa de Filipinas, país que venía de superar 20 años de dictadura.

La Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos también resguardan la libertad, los derechos humanos y la celebración de elecciones periódicas por sufragio universal, que son elementos esenciales de la democracia. Estos instrumentos sancionados por Naciones Unidas consagran una serie de derechos políticos y libertades civiles en la que deben sustentarse las democracias.

“Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”. De la Declaración Universal de Derechos Humanos.