Una de las formas más profundas de la convivencia en paz es promover la identidad y el espíritu que permea los grupos sociales fomentando la inclusión, la equidad y la diversidad, respetuosa en su vida comunitaria.

Tal como expresa Naciones Unidas “…Como medio para movilizar regularmente los esfuerzos de la comunidad internacional para promover la paz, la tolerancia, la inclusión, la comprensión y la solidaridad … (este) día tiene como objetivo defender el deseo de vivir y actuar juntos, unidos en las diferencias y la diversidad, con el fin de construir un mundo sostenible de paz, solidaridad y armonía”.

En este día, personas de todo el mundo se unen para celebrar nuestras diferencias y nuestra diversidad, con la seguridad de que estas fortalezas son la clave para vivir en paz, dentro de nuestras comunidades y nuestros países.

La paz y la estabilidad perduran cuando las soluciones son inclusivas y cuando trabajamos para alcanzar un consenso y apoyar esfuerzos internacionales de paz. Podemos construir un mundo menos conflictivo y violento por medio de la solidaridad, la tolerancia y la reconciliación.

Debemos valorar la paz y continuar creando iniciativas de prevención de conflictos y estabilidad a través de programas y de política públicas clave para abordar las desigualdades que, a menudo, alimentan los conflictos.

En estos tiempos turbulentos es nuestro deber satisfacer las necesidades de quienes viven en situaciones frágiles y de conflicto, reiterando un llamamiento a un alto el fuego mundial y esforzándonos por reducir las tensiones, crear confianza y reforzar la cohesión social, fundamentales para consolidar la paz.

Debemos protegernos, más en esta situación post pandémica que atenta contra nuestra seguridad.