Con el objetivo de concientizar sobre las graves consecuencias que el acoso escolar produce y para revertir y evitar la violencia de diferentes índoles en los establecimientos educativos, a partir del año 2013 se estableció el 2 de mayo como el Día Internacional contra el Acoso Escolar.

La UNESCO aprobó esta instancia conmemorativa que propusieron alrededor de 3 mil asociaciones de padres y madres, de distintas organizaciones no gubernamentales ese mismo año.

El hostigamiento reiterativo y muchas veces persistente que consiste en dirigirse hacia otra persona de forma violenta, ya sea física o verbalmente, que es como se define al Acoso Escolar, pueden producir un severo daño temporal o permanente en las víctimas.

Las informaciones que en los últimos años ha publicado UNICEF reflejan que la mayoría de los niños, niñas y adolescentes en edad escolar a nivel mundial, han sufrido algún tipo de acoso escolar, señalando con precisión a 1 de cada 3 estudiantes.

Por eso es preciso concientizar no solo a los estudiantes, padres y madres, sino también a los profesionales de los establecimientos educativos para que se mantengan en alerta ante cualquier indicio de acoso que presente pruebas de amenazas, intimidación, manipulación y agresiones físicas.

Cuando un niño, niña o adolescente es agredido de manera verbal o física comienza a mostrar una serie de comportamientos característicos como bajo rendimiento escolar, síntomas de depresión (tristeza y miedo), baja autoestima y en el peor de los casos, el deseo de atentar contra su vida.

Hablar de estos temas con libertad contribuye a favorecer los cambios perceptivos y el comportamiento cotidiano entre los estudiantes, y hacia sus pares, cambia realidades discriminatorias por inclusivas y facilita la erradicación de todo tipo de acoso escolar.