El 26 de noviembre de 2007, la Asamblea General de la ONU declaró que, a partir del 63º período de sesiones de la Asamblea, el 20 de febrero se celebra anualmente como Día Mundial de la Justicia Social (A/RES/62/10).

El lema de este año es: “Lograr la justicia social a través del empleo formal”.

Con el 60% de mano de obra mundial en la informalidad, este tipo de trabajo se constituye como un patrón en el presente siglo, condición que no eligen quienes forman parte de este sector.

En efecto, alrededor de 2.000 millones de personas ocupan un empleo informal, gran parte de ellas en los países emergentes y en desarrollo. En África, 85,8% de los empleos son informales. La proporción es de 68,2% en Asia y el Pacífico, 68,6% en los Estados Árabes, 40% en América y 25,1% en Europa y Asia Central.

La lucha contra este tipo de trabajo, donde rige la falta de protección social, de derechos laborales y de condiciones decentes; debe ser consecuente con las políticas del mercado laboral y la gestión de los recursos humanos. Ambas tienen el deber de orientarse a crear un camino hacia la legalidad con reglas claras que permitan, a las personas trabajadoras, gozar de derechos básicos para desarrollarse.

Es importante destacar, ante esta situación, que el nivel de educación es un factor determinante: a escala mundial, cuando el nivel de educación aumenta, disminuye el nivel de informalidad.