Este día mundial se conocía anteriormente como el Día de los Refugiados de África, pero en 2001 la Asamblea General de las Naciones Unidas lo declaró como Día Mundial del Refugiado con el objetivo de visibilizar, y ayudar a millones de personas que viven en condición de refugiados, desplazados y a la espera de asilo en otros países debido a los conflictos armados, de violencia y persecución de los cuales son objeto en sus naciones de origen.

La fecha fue escogida para conmemorar el 50 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Este documento y su Protocolo de 1967 constituyen los instrumentos legales únicos que amparan la protección internacional de los refugiados. Según sus provisiones, los refugiados merecen como mínimo los mismos estándares de tratamiento que el resto de extranjeros en un país y, en muchos casos, el mismo tratamiento que los nacionales.

A finales de 2019, el número de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo aumentó a casi 79,5 millones. Entre ellos, 26 millones de refugiados (20,4 millones de refugiados bajo el mandato del ACNUR -la Agencia de la ONU para los Refugiados- y 5,6 millones de refugiados palestinos bajo el mandato de UNRWA -el organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente-). El informe de ACNUR Tendencias Globales señala que disminuyeron las posibilidades para las personas refugiadas que esperan una solución rápida de su difícil situación: en la década iniciada en 1990, un promedio de 1,5 millones de refugiados pudo regresar a sus hogares cada año, pero en la última década ese número se ha reducido a alrededor de 385.000 personas, lo que significa que el aumento en el desplazamiento hoy supera ampliamente las soluciones.