El Día Mundial de la Creatividad y de la Innovación surgió como una iniciativa global en 2002, cuando organizaciones de unos 50 países se convocaron en Canadá para apreciar y debatir la importancia de la creatividad y de la innovación en el mundo actual. Años más tarde y para dar mayor espacio a la reflexión se constituyó una semana de celebración que comenzaba el 15 de abril, día del natalicio de Leonardo Da Vinci, y finalizaba el 21 de abril.

En 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 21 de abril como Día Mundial de la Creatividad y de la Innovación, invitando a organizaciones gubernamentales y a la sociedad civil a celebrar la fecha “a fin de crear una mayor conciencia sobre el papel de la creatividad y la innovación en la solución de los problemas y, por extensión, en el desarrollo económico, social y sostenible”.

Entre los considerandos de esta Declaración, además, la ONU menciona especialmente las conclusiones del Informe sobre la Economía Creativa (2013), una publicación conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo a través de la Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur: “la creatividad humana y la innovación, tanto a nivel individual como de grupo, han pasado a ser la verdadera riqueza de las naciones en el siglo XX”.