La fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas a través de la Resolución 72/165 de 2017 y comenzó a celebrarse en 2018 con el objetivo de “honrar y apoyar a las víctimas y los supervivientes del terrorismo y promover y proteger el goce pleno de sus derechos humanos y libertades fundamentales”. La decisión tiene antecedentes en las acciones que la ONU desarrolló en las últimas décadas y que específicamente se plasmó en la Estrategia global de las Naciones Unidas contra el terrorismo, aprobada el 8 de septiembre de 2006 por la Asamblea General.

“La deshumanización de las víctimas del terrorismo en todas sus formas y manifestaciones genera un ambiente propicio para la propagación del terrorismo. Seguir fortaleciendo y aprovechando al máximo la capacidad de las Naciones Unidas en ámbitos como la prevención de conflictos, la negociación, la mediación, y el mantenimiento y la consolidación de la paz, es la forma más eficaz de luchar contra el terrorismo y respetar la dignidad humana y defender el estado de derecho”, sostiene Naciones Unidas en su declaración de 2006.

Al proclamar un Día Internacional dedicado a las víctimas del terrorismo, la Asamblea General también “reconoce que la promoción y la protección de los derechos humanos y el estado de derecho en el ámbito nacional y los niveles internacionales son esenciales para prevenir y combatir el terrorismo”. Ya en 2021, en la Resolución A/RES/75/291, el organismo mundial puntualiza la importancia de defender los derechos y apoyar las necesidades de las víctimas del terrorismo, “en particular de las mujeres, los niños y las personas afectadas por la violencia sexual y por razón de género”.