El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra anualmente en recuerdo de la fecha en que la policía de Sharpeville (Sudáfrica) abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra las “leyes de paso” del apartheid en 1960.

En diciembre de 2013, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el Decenio Internacional de los Afrodescendientes, que comenzó el 1 de enero de 2015 y finalizará el 31 de diciembre de 2024, con el tema “Afrodescendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo.”

Históricamente muchos grupos raciales y étnicos, como negros, hispanos, asiáticos, aborígenes, etc., se han enfrentado a una grave discriminación, es decir, a la negación generalizada y abierta de oportunidades civiles, sociales, políticas, educativas y económicas. Aún hoy continúan existiendo grandes diferencias entre grupos raciales y étnicos en materia de empleo, ingresos y riqueza, vivienda, educación, justicia penal, salud y otras áreas. La magnitud y alcance de los factores que desencadenan esta acción sugieren que en la sociedad persisten diversas formas que sirven para socavar el logro de la igualdad de oportunidades.

No obstante, con el tiempo, las sociedades están avanzado cada vez más hacia una demanda de tolerancia y acción. En efecto, la movilización permanente y la organización de las personas que experimentan este tipo de discriminación han sido una fuerza determinante para desafiar los mandatos conservadores y segregacionistas arraigados y exigir respuestas de los responsables de legislar y ejecutar las políticas públicas.

Es preciso garantizar a todas las víctimas de discriminación racial el acceso a procedimientos legales que, en muchos países, no siempre pueden llevarse ante los tribunales por razones relacionadas con una posición social desfavorable, falta de acceso a la justicia, miedo a represalias o desconfianza del sistema judicial vigente.