El 21 de marzo se conmemora el Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down. En los principios generales de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) se pide capacitarlas para defender su plena inclusión en la sociedad.

En 1994, la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales de la UNESCO, a través de la Declaración de Salamanca, publicó un informe de consenso sobre la educación de los alumnos con discapacidades que afirma que “las personas con necesidades educativas especiales deben tener acceso a escuelas regulares” y que estas escuelas “son el medio más eficaz para combatir las actitudes discriminatorias, crear comunidades acogedoras, construir una sociedad sociedad inclusiva y lograr la educación para todos”.

La Declaración de Salamanca formó parte de un movimiento mundial hacia la educación inclusiva y ofrecía directrices para la acción a nivel nacional, regional e internacional. Solicita a los gobiernos que promuevan, planifiquen, financien y supervisen los programas de educación inclusiva en sus sistemas educativos.

Sin embargo, los y las estudiantes con discapacidades siguen enfrentándose a retos para acceder a una educación de alta calidad. Incluso en países donde las leyes garantizan los derechos educativos de estas personas, las opciones educativas son a veces limitadas y los servicios se prestan a través de programas separados que segregan a estudiantes con discapacidad.

Aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el día 13 de diciembre de 2006, y firmada por 147 estados, los principios respecto de las personas con discapacidad son:

  • El respeto por su dignidad innata, así como por su libertad de tomar las decisiones y su independencia
  • La no discriminación
  • Su plena participación e inclusión en la sociedad
  • El respeto por las diferencias y su situación como parte de la diversidad humana
  • La igualdad de oportunidades
  • La posibilidad de acceso (a medios de transporte, sitios e información)
  • La igualdad entre mujeres y hombres
  • El respeto por el gradual desarrollo de la capacidad de los niños y niñas con discapacidad y su derecho a preservar su identidad

La importancia de la inclusión social de las personas con discapacidad radica en la capacidad de asumir su acompañamiento en entornos educativos que pueden otorgar beneficios sustanciales. Muchas investigaciones indican que las y los alumnos incluidos desarrollan mejores habilidades y tienen mayores tasas de asistencia, tienen menos propensión a tener problemas de comportamiento y más probabilidad de terminar la escuela que quienes fueron incluidos. En su adultez, tienen más probabilidades de vivir de manera independiente.

Entre los niños y niñas con síndrome de Down, hay pruebas de que la cantidad de tiempo que pasan con compañeros de desarrollo típico se asocia con una serie de beneficios académicos y sociales, como la mejora de la memoria y una mayor capacidad de lenguaje y alfabetización.