El Día Internacional de la Madre Tierra fue establecido en 2009 por Naciones Unidas mediante la Resolución A/RES/63/278 que fue presentada por el Estado Plurinacional de Bolivia y respaldada por más de 50 Estados miembros. Reconoce que “la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar” y que “es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra”. Se usa el término “Madre Tierra” porque “refleja la interdependencia que existe entre los seres humanos, otras especies vivas y el planeta que habitamos”.

Durante décadas, los ecologistas han planteado su preocupación y han alertado a la sociedad de los efectos irreversibles del cambio climático y de la pérdida de los sistemas de apoyo a la vida de nuestro planeta.

Estas preocupaciones condujeron al primer Día de la Tierra, el 22 de abril de 1970, cuando millones de personas hicieron campaña en Estados Unidos de América reconociendo que la sociedad industrial y de consumo estaba teniendo un efecto negativo en el delicado equilibrio de la biosfera. En aquella época, al igual que hoy, la gente estaba preocupada por la contaminación industrial y la degradación de la calidad del aire, el agua y la tierra. Este movimiento propició las primeras políticas públicas para el medio ambiente en EE.UU. y logró la creación de la Agencia de Protección Ambiental, la Ley de Aire Limpio y la Ley de Agua Limpia. En otros países, el Día de la Tierra supuso el inicio de movimientos ecologistas locales y, poco a poco, la creación y el fortalecimiento de instituciones medioambientales nacionales e internacionales.

Hoy, estos impactos ambientales han empeorado. La población humana ha pasado de cuatro mil millones a casi ocho mil millones de personas, de las cuales más de tres mil millones son menores de 25 años. A medida que se duplicó, las emisiones de CO2 han aumentado a toda velocidad, las temperaturas han aumentado y los hábitat naturales se han deteriorado. Sabemos que estos problemas no pueden resolverse fácilmente y que sólo se podrán encontrar soluciones si actuamos como un mundo unido de acuerdo con cambiar la raíz del problema: nosotros y la forma en que vivimos nuestras vidas.

Las celebraciones anuales del Día de la Tierra siguen proporcionando una plataforma para que las personas expresen sus preocupaciones medioambientales. El intercambio de ideas a niveles local, regional e internacional envían un mensaje claro y contundente a los líderes mundiales de que los seres humanos exigen acciones sensibles y decisivas sobre el cambio climático y la degradación del medio ambiente.

En efecto, el El Día de la Tierra significa un intento por cerrar las divisiones entre distintas partes interesadas para reforzar el poder colectivo del activismo medioambiental global y combatir las ideas de los negacionistas del cambio climático.

¿Cómo ha evolucionado el movimiento ecologista desde 1970?
El primer Día de la Tierra, en 1970, fue el inicio del movimiento ambientalista mundial y desencadenó en políticas públicas iniciales que han conducido a la conciencia global que hemos alcanzado hoy.

Dos años después, en 1972, se creó en Estocolmo el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente como principal autoridad ambiental y se comenzaron a desarrollar políticas públicas internacionales, pero tuvieron que pasar otros 20 años para que la Cumbre de Río de 1992 lograra reunir a los líderes del mundo para acordar dos convenios principales: la Convención sobre el Cambio Climático y el Convenio sobre la Biodiversidad.

La creación de la Agenda 21, un programa de acción para lograr el desarrollo sostenible global, contribuyó, además, a establecer la hoja de ruta de la acción medioambiental mundial. Este hito marcó el verdadero inicio de la cooperación internacional en materia de medio ambiente.

La educación ambiental y la educación climática deberían ser temas obligatorios en el sistema educativo para que las nuevas generaciones de jóvenes sean conscientes del medio ambiente que liderarán el cambio futuro

El Día de la Tierra en el mundo ha experimentado un importante avance en la colaboración entre las asociaciones de la sociedad civil y los organismos gubernamentales y brinda a muchas comunidades la oportunidad de aprender, expresar sus preocupaciones y buscar ideas para un modo de vida alternativo que desarrolle nuevos sistemas que garantice estilos de vida sostenibles a largo plazo.

Durante años UNESCO ha trabajado para desarrollar una armonía entre sus sitios del Patrimonio Mundial Natural, las Reservas de la Biosfera y los Geoparques Mundiales, de acuerdo con el compromiso adoptado por la mayoría de los países convocados en virtud de la Declaración de Río de 1992. Estas zonas son lugares de una diversidad biológica y geológica única, en los que se busca un equilibrio que concilie la riqueza natural con perspectivas económicas viables.