En 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que además de apoyar acciones transformadoras en favor de una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos, proclama el 24 de enero de cada año como Día Internacional de la Educación.

Para la ONU, al consagrar una fecha en particular para la educación en el mundo, “la comunidad internacional está reafirmando el papel clave que desempeña la educación en la construcción de sociedades sostenibles y resilientes, y su contribución a la consecución del resto de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”.

En la actualidad, 262 millones de niños y jóvenes siguen sin estar escolarizados, 617 millones de niños y adolescentes no pueden leer ni manejan los rudimentos del cálculo; menos del 40 por ciento de las niñas del África Subsahariana completan los estudios de secundaria baja y unos 4 millones de niños y jóvenes refugiados no pueden asistir a la escuela.

“Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos”, manifiesta la UNESCO en su sitio web.

En 2022 se celebra el cuarto Día Internacional de la Educación, con el lema “Cambiar el rumbo, transformar la educación”. La UNESCO, en su reciente informe global sobre el futuro de la educación, propone que “transformar el futuro requiere reequilibrar de manera urgente la forma en la que nos relacionamos entre nosotros, con la naturaleza y con la tecnología que impregna nuestras vidas, que nos trae oportunidades innovadoras y, al mismo tiempo, plantea graves problemas de equidad, inclusión y participación democrática”.