El tráfico de personas es un grave delito y una grave violación a los derechos humanos.

Cada año, miles de hombres, mujeres y niñxs son traficadxs en sus propios países y en el extranjero. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), como garante de la Convención contra el Crimen Organizado Transnacional y los Protocolos al respecto, asiste a los Estados en la aplicación del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata.

En su artículo 3, este Protocolo define la trata como la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluye la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.

En septiembre de 2015, la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 adoptó objetivos y metas sobre la trata de personas.

Estos objetivos exigen el fin de la trata y de la violencia contra lxs niñxs, así como la necesidad de tomar medidas contra la trata de personas, y se esfuerzan por eliminar todas las formas de violencia y explotación de mujeres y niñas.

El Día Mundial contra la Trata fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la resolución A/RES/68/192.

Junto con el trabajo en servidumbre, el trabajo forzoso, la explotación sexual y el trabajo y el matrimonio infantil y forzado, la trata de personas forma parte de los 6 tipos de esclavitud moderna.