“En la última década, se estima en 1.5 millones el número de niños y niñas muertos en conflictos armados. Otros 4 millones han quedado discapacitados, tullidos, ciegos o han sufrido lesiones cerebrales. Al menos 5 millones se han convertido en refugiados y 12 millones más se han visto desarraigados de sus comunidades. Un número mucho más grande ha sufrido un deterioro de su salud, nutrición y educación como resultado de la destrucción de las cosechas, infraestructuras, centros de salud y escuelas a causa de los conflictos armados en todo el mundo” (de la Red por los Derechos de la Infancia en México).

En 1982, en sesión de emergencia sobre la cuestión de Palestina, la Asamblea General de ONU, “consternada ante el gran número de niños palestinos y libaneses que han sido víctimas inocentes de los actos de agresión de Israel”, declaró al 4 de junio de cada año como Día Internacional de los niños víctimas inocentes de agresión. El propósito fue visibilizar a los niños en todo el mundo que son víctimas de maltratos físicos, mentales y emocionales.

Aunque las agresiones a menores están prohibidas en las leyes de guerra, la realidad es que terminan siendo el sector de la población que más sufre las consecuencias. Además de quedar expuestos a la violencia sexual, los secuestros y los homicidios, muchos niños son reclutados como soldados y otros quedan abandonados sin ningún tipo de ayuda humanitaria. Según UNICEF, cerca de la mitad de los 3,6 millones de personas que han muerto en conflictos desde 1990 era menor de edad y cientos de miles de niños se han visto forzados a presenciar actos de violencia o a participar en ellos. Además, a muchos de ellos se los obliga a convertirse en esclavos sexuales, o a ser sirvientes, mensajeros o espías.

La ONU ha puesto el foco en el futuro de los niños en su Agenda para el Desarrollo Sostenible. Dentro de sus Objetivos para el 2030 se encuentra una meta específica, la 16.2, centrada en ellos: poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños.