“La celebración del Día Mundial del Hábitat presenta la oportunidad de participar en un debate global sobre el impacto transformador del COVID-19 en el sector de la vivienda y de explorar cómo reconstruir mejor las sociedades, aprovechando el papel de la vivienda como catalizador para la entrega progresiva de los derechos humanos y como base del bienestar de las personas. Los problemas relacionados con la vivienda deben estar en el centro del desarrollo urbano sostenible e inclusivo. El COVID-19 ha puesto de relieve la paradoja de la vivienda: en un momento en que las personas necesitan refugio con urgencia, millones de apartamentos y casas están vacías. La vivienda inclusiva, asequible y adecuada es la clave para la transformación sostenible de nuestras ciudades y comunidades”, expresaba Naciones Unidas en 2020.

En 1985 la ONU proclamó al primer lunes de octubre como Día Mundial del Hábitat, con el objetivo de garantizar que el desarrollo de las ciudades se hiciera de forma sostenible y que todos los ciudadanos aseguren su derecho de contar con una vivienda digna para el resguardo de sus familias.

La decisión tuvo origen en que a partir de esa década, cada vez más personas que viven en zonas rurales abandonan sus hogares y se trasladan a las ciudades, con el anhelo de conseguir un mejor estilo de vida. Se estima que para el 2030 el 60% de toda la población mundial habrá abandonado los campos, asentándose en las periferias de las ciudades y sin una buena planificación, por lo que esta migración solo podrá traer zonas deprimidas, pobreza, delincuencia, desempleo, contaminación y enfermedades.

El tema de este 2021 es “Acelerar la acción urbana para un mundo libre de carbono” y se origina en la situación generada por las ciudades, responsables de alrededor del 70 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono. “A nivel urbano, el transporte, los edificios, la energía y la gestión de residuos representan la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en las ciudades”, expresa la ONU.