En Argentina se festeja el Día del Periodista desde que lo estableció el Primer Congreso de Periodistas del país, reunidos en la provincia de Córdoba en mayo de 1938. Allí se sentaron las bases del Estatuto Profesional (ley 12-908 que sería sancionada en 1944 por el Congreso Nacional). La fecha fue elegida para recordar que el 7 de junio de 1810 se distribuyó el primer ejemplar de la Gazeta de Buenos Ayres, periódico fundado -en la etapa independentista de lo que luego se transformaría en Argentina- por Mariano Moreno.

En la actualidad, las condiciones distan de ser ideales para el ejercicio de la profesión. Despidos y precarización laboral, salarios que en muchos casos no alcanzan a cubrir las necesidades familiares y una libertad de expresión que muchas veces termina cercenada por el poder empresarial o político, son preocupaciones constantes. Pero la situación no impide ver que la estabilidad institucional y las casi cuatro décadas de democracia inéditas en el país son una sustancial mejoría para el desarrollo de la profesión si se mira hacia atrás.

En los más de 200 años de ejercicio de la profesión en Argentina, los periodistas y trabajadores de prensa atravesaron, junto a los vaivenes sociales y políticos del país, breves períodos de democracia y relativa libertad como así también otros de dictadura, represiones, persecución, censura, hostigamientos, desapariciones y muertes. Si bien en tiempos de democracia se produjeron ataques y hasta asesinatos -como el emblemático del fotógrafo José Luis Cabezas, en 1997-, fue la dictadura militar que asoló al país entre 1976 y 1983 la etapa más oscura. En su accionar macabro e ilegal no hizo una excepción con la prensa en general y con sus trabajadores en particular: en esos años fueron asesinados y/o desaparecidos cerca de 120 periodistas. Entre ellos Rodolfo Walsh, atacado a balazos en 1977 cuando distribuía su célebre Carta a la Junta Militar en la que denunciaba a la dictadura y expresaba en su parte final: “éstas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.