El concepto de un “Día Mundial de los Océanos” fue propuesto en 1992 en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro como una manera de crear conciencia sobre el papel crucial que los océanos desempeñan en nuestras vidas y las distintas maneras en que las personas pueden ayudar a protegerlos.

Los océanos cubren las tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, contienen el 97% del agua del planeta y representan el 99% de la superficie habitable del planeta en volumen.

Es nuestra fuente de vida y sustento de la humanidad y de todos los demás organismos de la tierra, ya que el océano produce al menos el 50% del oxígeno del planeta, alberga la mayor parte de la biodiversidad de la tierra y es la principal fuente de proteínas para más de mil millones de personas en todo el mundo.

Por todas estas razones en 2008 la Asamblea General decidió que, a partir de 2009, las Naciones Unidas designasen el 8 de junio Día Mundial de los Océanos.

En la actualidad, sin embargo, la ONU advierte que “con el 90% de las grandes especies marítimas de peces mermadas y el 50% de los arrecifes de coral destruidos, estamos extrayendo más del océano de lo que se puede reponer”.

El organismo demanda que las áreas marinas protegidas sean administradas de manera efectiva, y que puedan contar con recursos suficientes y regulaciones que ayuden a reducir la sobrepesca, la contaminación marina y la acidificación de los océanos.

De este modo, Naciones Unidas pide el trabajo en conjunto “para crear un nuevo equilibrio en el que no agotemos todo lo que este nos ofrece, sino que restauremos su vitalidad y le devolvamos una nueva vida”. Por ello, “Revitalización: Acción colectiva por el Océano” es el tema del Día Mundial de los Océanos 2022, un año enmarcado en el Decenio de Ciencias Oceánicas de la ONU, en el que a su vez se celebra la Conferencia de los Océanos.