“En el contexto de los desafíos mundiales, los pueblos indígenas nos ofrecen soluciones únicas para avanzar. Sin embargo, para que el mundo pueda beneficiarse de su sabiduría, se deben escuchar sus voces”. Mensaje de la Sra. Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, 9 de agosto de 2021.

En 1994, durante el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió, en su resolución A/RES/49/214, que cada año se celebre el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas el 9 de agosto, con el objetivo de reivindicar su inclusión, participación y también la aprobación en cada constitución de un sistema con beneficios sociales y económicos para todos. La fecha conmemora la primera reunión, en 1982, del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías.

Existen más de 476 millones de pueblos indígenas que viven en 90 países de todo el mundo, representando el 6,2% de la población mundial. Los pueblos indígenas son los poseedores de una gran diversidad de culturas, tradiciones, idiomas y sistemas de conocimiento únicos. Tienen una relación especial con sus tierras y tienen diversos conceptos de desarrollo basados en sus propias cosmovisiones y prioridades. Aunque numerosos pueblos indígenas en todo el mundo son autónomos, muchos de ellos todavía se encuentran bajo la autoridad última de los gobiernos centrales que ejercen el control sobre sus tierras, territorios y recursos.

Según la ONU, “la pandemia de COVID-19 ha expuesto y exacerbado muchas desigualdades existentes, afectando de manera desproporcionada a poblaciones de todo el mundo que ya sufrían pobreza, enfermedad, discriminación, inestabilidad institucional o inseguridad financiera. Desde la perspectiva de los pueblos indígenas, el contraste es aún más marcado. Y deja en claro que en muchas de nuestras sociedades, el contrato social necesita una revisión, como mínimo”.