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FERNANDA GIL LOZANO PARTICIPÓ EN EL FORO EUROLAT DE LA MUJER EN EL CCK

En el marco de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (Eurolat), Fernanda Gil Lozano, Directora Ejecutiva del CIPDH-UNESCO, participó en el FORO EUROLAT DE LA MUJER, durante la tarde del día inaugural en el Centro Cultural Kirchner, en Buenos Aires, Argentina.

Con su intervención, conformó el panel sobre “Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos” junto a la Eurodiputada Samira Rafaela, las parlamentarias del Parlasur Julia Perie y María Luisa Storani, la Ministra de Género y Diversidad de la Nación, Eli Gómez Alcorta, la Senadora Nacional Eugenia Catalfamo, la Dra. Mabel Bianco, médica feminista, la representante de Onu Mujeres María Noel Vaeza y la periodista Mariana Carbajal.

La reunión tuvo como objetivo difundir los avances de las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, determinantes para establecer el puente de construcción entre ambas regiones, sobre todo desde el rol de las Mujeres, intentando además que se beneficien los Acuerdos y Programas específicos de la materia.

Exposición Fernanda Gil Lozano

“SALUD Y DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS”

Antes de empezar con el tema en sí, quiero contarles que el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH-UNESCO), que actualmente dirijo, fue establecido en 2009 como el primer Centro de Categoría 2 de UNESCO en el mundo dedicado a promover los derechos humanos. Fruto de un acuerdo entre UNESCO y el Estado argentino, funciona en Buenos Aires como entidad descentralizada en el ámbito del Poder Ejecutivo de la Nación, bajo el auspicio y lineamiento programático de UNESCO.

Gestiona su actividad sobre la base de estándares internacionales con el objetivo principal de promover la profundización del sistema democrático, la consolidación de los derechos humanos – civiles, políticos, económicos, sociales, culturales – y la prevalencia de los valores de la vida, la libertad y la dignidad humana.

Dicho esto,  la relación entre el debate que hoy nos convoca y los derechos humanos es directa y bien clara y es la educación la llave principal que abre las puertas a todas las posibilidades de avanzar en este tema y en otros tantos que,  como histórica militante por los derechos humanos – muchas me conocen – vengo promoviendo desde los distintos espacios que he ocupado en la sociedad civil.

Los derechos sexuales y reproductivos buscan garantizar que las personas aprendan a tomar decisiones sobre su vida sexual y reproductiva conociendo, para ello, las opciones que tienen a su alcance y  decidir con conocimiento y seguridad. La sexualidad en toda su amplitud comprende las identidades de género, la orientación, la reproducción, la salud y se hace presente en cada persona  de acuerdo con su formación cultural, política, religiosa, ética. Cual fuere  el conjunto de creencias de cada quien, insisto, la educación es, en este punto, el acceso a la toma de decisiones más asertivas y saludables.

Por eso, en esta oportunidad destaco que la UNESCO elaboró un Informe Técnico en octubre de 2019 llamado “De las Ideas a la Acción. Abordando las barreras para la implementación de educación integral en sexualidad en el aula” (2019), en el que luego de una investigación llevada adelante en 4 países (Perú, Guatemala, Kenia y Ghana), presenta recomendaciones para superar los cuellos de botella comunes en los países de renta baja-media y, por lo tanto, mejorar la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI). De este documento surgen algunas interesantes recomendaciones que les voy a mencionar.

Inicialmente que la Educación Sexual Integral (ESI) es importante tanto desde la perspectiva de la salud pública como desde la perspectiva de los derechos humanos.

En nuestro país, a partir de la reforma constitucional de 1994, se incorporaron Convenciones internacionales a la Constitución, que complementan la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979) y la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) son antecedentes a las leyes que protegen la salud sexual y reproductiva y a la Ley de ESI.

La ESI basada en la escuela es un componente fundamental para preparar a las y los adolescentes para llevar una vida sexual y reproductiva saludable y plena. En estos entornos, la ESI puede ayudar a empoderar a los niños, niñas, niñes y adolescentes con la información y las habilidades que necesitan para protegerse y tomar decisiones seguras e informadas sobre sus relaciones, sus elecciones, su salud y su comportamiento sexual.

La clave es la educación, es la llave que abre todas las puertas. Sin conocimiento no puede haber libertad de elección y ejercicio pleno de derechos.

Sin embargo, la traducción de estos planes de estudio a la práctica puede ser compleja y una variedad de cuellos de botella suele impedir la implementación efectiva de los programas y el uso de los planes de estudio en las escuelas.

En este sentido el documento de la UNESCO “De las Ideas a la Acción. Abordando las barreras para la implementación de educación integral en sexualidad en el aula” efectúa las siguientes recomendaciones:

Promover enfoques participativos centrados en las y los estudiantes con instrumentos de  aprendizaje colaborativo que lo  involucran en la interacción entre pares y les brindan la oportunidad de practicar las habilidades de pensamiento social y crítico.

  • Garantizar el acceso y uso de los planes de estudio y disponer  de recursos a nivel escolar es un determinante crítico para la implementación exitosa de la ESI. Cuando se carece de un programa de capacitación y monitoreo para acompañar estas pautas de competencia y para apoyar a las y los maestras/os en su implementación.
  • Las y los maestros competentes son la columna vertebral de un programa de ESI exitoso. La preparación adecuada de ellos y ellas, como transmisores primarios del conocimiento, implica asegurarse de que se sientan cómodos y que tengan el conocimiento correcto para hacerlo. Generar un marco de confianza y respeto para que puedan involucrarse  con las y los estudiantes en discusiones sobre sexualidad, sin ser sesgados por sus propios valores y convicciones.
  • Toda la comunidad educativa debe involucrarse La evidencia disponible muestra que las actitudes públicas hacia la educación sexual en la escuela en muchas partes del mundo son favorables (UNESCO, 2015). Las familias, los/as maestros/as y el liderazgo escolar reconocen el valor de apoyar a las y los estudiantes para que aprendan más sobre la prevención de embarazos, enfermedades de transmisión sexual y violencia de género, y para construir habilidades críticas para la vida.
  • La responsabilidad de los gobiernos en la instrumentación de políticas públicas y educativas es esencial, la inversión en el desarrollo de capacidades para el monitoreo y la evaluación debe estar dirigida a fin tener su cobertura en las escuelas de todo el país e identificar qué cantidad de estudiantes se están alcanzando a través de las estructuras de educación formal.

Los factores que permiten la implementación exitosa de la ESI, y que apoyan su mayor impacto, se producen en los diferentes niveles operativos del sistema educativo, y cada uno influye en el otro: aula, escuela y nivel nacional/local. Dado que los cuellos de botella para la implementación exitosa de la ESI tienen lugar en cada nivel, la superación efectiva y sostenible de dichos obstáculos requiere una acción y atención simultánea en el sector educativo en general. Sacar lecciones aprendidas en cada entorno puede ayudar a expandir la caja de herramientas de estrategias para la implementación efectiva de la ESI que puedan ser utilizadas por otros países que enfrentan desafíos similares.

La educación es la llave, insisto en esto, es la mejor y más necesaria inversión que los gobiernos a la que los gobiernos deben apostar.

Recibir información en un lenguaje sencillo y claro, ser escuchados en ambientes de contención,  adultos  que aseguren las condiciones para decidir y acompañar, recibir atención de salud de calidad sean cuales fueren las decisiones que se toman, no ser juzgados por las mismas, son esenciales para que los Derechos Sexuales y  Reproductivos – con eje en la educación y la cultura – logren crear el ejercicio de libertad más pleno al que nuestras democracias puedan aspirar.